Aylin Sobrino, dos veces campeona panamericana de kickboxing: “yo no voy a representar a Chile”

Campeona Sudamericana WAKO (Asociación Mundial de Organizaciones de Kickboxing), Panamericana WAKO, Copa Chile WKF y campeona nacional de boxeo. Entrena con el campeón mundial WKC, Iván “El Terrible” Galaz, en el Brutal Strike Original Gym, donde además imparte clases de kickboxing a mujeres.  Tiene 22 años.

Por: Tatiana Medel Navarro

 

 

Cuidadosamente enreda las vendas naranjas entre sus dedos y muñecas, rearma su larga trenza, se sienta y se pone sus zapatillas de box que la diferencian del resto que entrenan a pies descalzos, ella tiene una lesión en el glúteo que se detonó en México cuando jugaba el Panamericano donde sumó una medalla de oro. Se pone de pie, se coloca su bucal negro que lleva escrito el nombre del club Brutal Strike, encaja sus guantes amarillos y se mira al espejo. Suena el temporizador, “La Negra”, como le dicen sus cercanos, está lista. Es hora de entrenar.

 

“Normalmente un competidor como yo, tiene alrededor o más de 50 competencias al año, yo en toda mi vida he tenido 12, de las cuales he perdido solo 1”, señala. En Chile no hay personas que quieran competir con Aylin, en ocasiones, cuando ha estado a momentos subirse al ring,  la rival se retira. Sobrino hace lowkick y k1,  mide 1.75 y compite en la categoría sobre 70 kilos.

 

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De almuerzo, un omelette con espinaca y arroz integral, ensalada y Coca Cola sin azúcar. “Aylin cocina y yo lavo los platos”, comenta Nathaly Blahs (29), pareja de Aylin y también deportista de kickboxing, se conocieron porque Aylin daba clases donde Naty empezó a entrenar. Juntaron dinero y armaron una pieza en la casa de la familia de Aylin, donde conviven hace cinco meses.

 

En el refrigerador que mantienen fuera de la pieza, hay huevos y productos altos en proteína, sin embargo, Aylin enfatiza en que “nosotras deberíamos tener acá tarros de proteína pero salen cuarenta lucas y ni cagando podemos comprar uno”.

 

Nathaly egresó de sociología y ahora estudia para ser profesora de matemáticas, Aylin corrió distinta suerte con la universidad. Al salir del colegio entró a estudiar Preparación Física en el DUOC y tuvo que congelar para poder cumplir con el entrenamiento que demandaba ir a competir al Panamericano de Kickboxing en México: “me quedaba el último semestre y fui a decir que necesitaba congelar para, luego de la competencia, pudiera retomar y no atrasarme. Gané, y cuando llegué me dijeron que tenía que esperar un año, pagar, y aparte me reprobaron un ramo porque un profesor no aceptó que hiciera sola un trabajo, no tenía tiempo para juntarme con el grupo, me desocupaba a las 11 de la noche”. Luego entró a estudiar en vespertino Pedagogía en Educación Física en la Universidad Santo Tomás, sin embargo al poco tiempo tenía la Copa del Mundo y el Sudamericano. Ahí le facilitaron la asistencia pero no sintió que la apoyaran, “no subían ni me mandaban material, iba a dar las pruebas sin saber nada”, agrega Sobrino.

 

Aylin no ha bajado los brazos con el estudio, quiere dar la PSU y ganar becas para alcanzar la gratuidad. “Antes no veía tan necesario estudiar, pero es mucha la pobreza, demasiado. Es muy irregular todo, sufrimos mucho el tema de las lucas y yo necesito mucha plata”, afirma.

 

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De sus 22 años, Sobrino lleva 19 practicando deportes. “Di mis primeros pasos en un gimnasio”, recuerda. A los 3 años empezó a ir a Karate donde su papá era profesor; fue cadete en fútbol y estaba en la mira de un director técnico mexicano, pero su mamá discutió con el entrenador y dejó de ir. A los 12 años entró a kickboxing intermitentemente,y recuerda que “era más desordenado y eso me gustaba, no me gusta estar como militar”. Tras eso, quería practicar MMA, disciplina del arte marcial donde “todo vale”, pero no la dejaron, así que buscó la forma de llegar a eso y a los 14 años se dio cuenta que quería viajar compitiendo. A los 15 llegó a hacer Kickboxing y Muay Thai, dice que “mucha gente se quedaba mirando porque éramos solo dos minas”, una de esas personas era Iván “El Terrible” Galaz, campeón mundial de kickboxing. Dejó de entrenar porque no tenía dinero, “un día me encontré con Iván y le conté  por qué había dejado de entrenar, me dijo ´no negra, tu eres muy buena para perderte, así que entrena conmigo´, y me becó”, recuerda Aylin.

 

El mea culpa de todos

“Aylin es una de las atletas más talentosas que he conocido en mi vida, y no solo aquí, yo he tenido la dicha de viajar por todos lados y ella es una de las atletas más talentosas que hay. En Chile he visto dos atletas de ese nivel, Victor Valenzuela y ella, yo no conozco a otro. Tiene un potencial que está fuera de alcance y que lamentablemente no hemos podido potenciar y ese es un mea culpa que tenemos que hacer todos“, explica su entrenador.

 

En julio de este año viajó a Argentina a competir en el Simple Best, donde se enfrentó a Gisela “La Emperatriz” Luna, encuentro que perdió. “Era increíble la cara de felicidad que tenía Aylin. Se nota que lo disfruta, ella sabía que había perdido y estaba feliz, radiante. Es una pasión profunda por este deporte, le gusta y lo vive”, dice Nathaly.

 

Pese a la corta edad de Aylin y su gran trayectoria, su sueño de viajar compitiendo se ve a ratos opacada por la falta de recursos y el escaso apoyo estatal. Sin embargo, gracias a sus triunfos, Sobrino está hoy siendo invitada por un club en Estados Unidos a entrenar allá, lo que le permitiría dedicarse de manera profesional al deporte.

 

Hasta ahora, han sido la autogestión, el apoyo de sus cercanos, y los auspiciadores, lo que le ha permitido costear su entrenamiento.“Yo no voy a representar a Chile, yo ni ahí con llevar la bandera. Yo represento a toda la gente que está apoyándome, ni ahí con representar una bandera que nunca ha estado ni ahí conmigo”, declara Aylin.

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En el país existe la Federación Chilena de Full Contact y Kickboxing, la cual recibe aportes del Estado, lo que se debiera traducir en beneficios,  sin embargo la ayuda no es suficiente. Aylin es una más de 200 las deportistas federadas que hay en la disciplina.”El Terrible” cuenta que: “para la organización de un Sudamericano, el Estado entregó 7 millones para un evento en el que participan 9 países. La Federación debería recibir 80 millones para financiar algo”.

 

Nicolás Miranda, director de la Comisión de Atletas del Comité Olímpico de Chile, explica que “el kickboxing no es un deporte reconocido por el Comité Olímpico, y por ende, tiene mucho menos acceso a fondos”, y agrega: “un deportista que hace kickboxing puede decir ´oye, yo también estoy representando al país´, pero desde los que pasan la plata, el Comité Olímpico y el IND lo que hace es buscar un reconocimiento mediático, y si el deporte no participa en los ODESUR o juegos Panamericanos, no los van a privilegiar, a lo mejor les van a dar fondos si es que hay pero nunca van a estar priorizados sobre otros que sí tienen esa figuración”.

 

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