Caso Maristas: el knockout que dejó la credibilidad de la Iglesia Católica en el suelo

Este año, la Iglesia Católica chilena se vio sacudida por la expulsión de Fernando Karadima de la institución eclesiástica y por las denuncias de abuso sexual y encubrimiento que sacó a la luz la Congregación de Hermanos Maristas, las que detonaron la renuncia de varios obispos.  

El 2017, una serie de denuncias de abuso sexual dentro de la Congregación de Hermanos Maristas sacudió a la Iglesia Católica. Los episodios ocurrieron entre 1970 y 2010.  

El caso se dio a conocer en septiembre de 2017 cuando se interpuso una denuncia en contra del religioso Abel Pérez por 14 casos de abuso sexual contra menores de edad. Pérez, quien se había desempeñado como profesor de matemáticas por casi 40 años en los colegios vinculados a la institución religiosa. En el 2010 Abel Pérez habría admitido su culpabilidad ante la Congregación por las denuncias de abuso sexual a menores. Sin embargo, esta lo denunció recién el año pasado

A esto le siguieron las denuncias en contra de cinco clérigos más: Adolfo Fuentes Corral, Cristián Precht Balados, Sergio Uribe Gutiérrez, Germán Chavez Alonso, Luis Cornejo Silva.

En abril de este año, se dio a conocer públicamente una foto de una reunión secreta entre el Papa Francisco y Mariano Varona, acusado de encubrir los casos dentro de la Congregación. El encuentro se llevó a cabo  durante la última visita del Papa a Chile.

Tras este escándalo, el Arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y el obispo Jordi Bertomeu, visitaron Chile para investigar las acusaciones de encubrimiento en contra del entonces obispo Juan Barros por el caso Karadima. En este marco, aprovecharon de reunirse con las víctimas de abuso para escuchar sus relatos  y posteriormente iniciar una investigación en torno al tema.

Tras meses de investigación canónica, esta se dio por terminada en septiembre pasado. Abel Pérez fue expulsado de la Congregación y la renuncia de Cristián Precht a su sacerdocio fue aceptada por el Papa Francisco.

Paralelamente, la Fiscalía Sur  inició investigaciones por las denuncias de abuso sexual. En este contexto, en agosto pasado un equipo, conformado por detectives de las brigadas del Cibercrimen y la Investigadora de Delitos Sexuales (Brisexme) de la PDI allanaron las oficinas de la Conferencia Episcopal, el colegio Marcelino Champagnat, el colegio Alonso de Ercilla y la residencia de los hermanos maristas; para incautar información vinculada al caso. Aunque los resultados de la investigación se conocerán en los próximos meses, el Caso Marista forma parte de una seguidilla de escándalos de abuso sexual que ha detonado la crisis en la Iglesia chilena.

 

ENTREVISTA

Jaime Concha, denunciante del Caso Marista: ” Mi relato muestra lo peor del abuso eclesiástico”

A un año de haber hecho público su testimonio, Jaime Concha hace un repaso sobre el estado actual de la Iglesia Católica, de cómo fue manejado su caso en el Vaticano y sobre el futuro de la investigación que lleva a cabo al Fiscalía Sur.

 

¿Cómo calificaría el último año que ha vivido la Congregación de Hermanos Maristas tras los destapes de casos de abuso sexual por parte de los religiosos?

Creo que el caso de Chile, La Iglesia ha tratado de mantener una imagen lo menos dañada posible, mostrándose que tienen el control de la situación y tratando de crear el mensaje de que la crisis para ellos es la denuncia y no lo que sucedió. Como lo que se denuncia pasó hace mucho tiempo, la Iglesia quiere mostrar que tiene todo bajo control. De ahí parte un discurso en el que se minimiza todo lo que ha sucedido y a los denunciantes. Ha sido un año en el que ese discurso que ellos han tratado de imponer se ha contrastado con el uno totalmente opuesto que hemos puesto públicamente los que somos víctimas de la Congregación y sus crímenes.

¿Cómo cree que el Vaticano manejó el caso?

Frente al fracaso de la visita del Papa Francisco a Chile y ante la necesidad de limpiar su imagen en Chile y responder a la presencia de Barros en su visita en este rol preponderante que este trató de tener, se da este giro en el discurso papal y se aboca a investigar lo que realmente estaba pasando en Chile. Esto queda demostrado al enviar al arzobispo Scicluna, lo  que marca un hito importante, donde nosotros como caso Marista teníamos que aprovechar esa visita y solicitar una entrevista y poder contar lo que nos había sucedido. Scicluna y Bartomeu nos dijeron que a ellos como expertos en abusos eclesiásticos les llamaba mucho la atención que en Chile se hubieran denunciado tan pocos abusos hasta la fecha. Entonces cuando salieron los nombres de nuestros denunciantes, creo que  abre una puerta importante a que otras personas denunciaran.

¿Fue el caso Marista un knockout para la credibilidad de la Iglesia Católica?

Yo creo que sí, porque lamentablemente el caso marista muestra que  muchas de las peores pesadillas que se pueden imaginar dentro de un contexto de abuso. A mí me ha pesado mucho hablar después de 40 años. Era una situación terrible pero que tenía una particularidad: yo sabía que me habían abusado distintos hermanos y sacerdotes maristas. Mi relato muestra lo peor del abuso eclesiástico. Aquí hay un grupo de religiosos que se confabulan y se ponen de acuerdo para perpetrar estos crímenes donde hay hostigamiento, amenazas, abuso de poder, abuso de conciencia y abuso sexual reiterado que se mantiene por muchos años. Hay toda una maquinaria desde el punto de vista de la Iglesia y de la Congregación para mantener todo esto totalmente escondido y a la víctima silenciada.

¿Miras con positivismo la investigación que está llevando a cabo la Fiscalía en contra de varios religiosos?

Yo creo que sí, porque lamentablemente el caso marista muestra que  muchas de las peores pesadillas que se pueden imaginar dentro de un contexto de abuso. A mí me ha pesado mucho hablar después de 40 años. Era una situación terrible pero que tenía una particularidad: yo sabía que me habían abusado distintos hermanos y sacerdotes maristas. Mi relato muestra lo peor del abuso eclesiástico. Aquí hay un grupo de religiosos que se confabulan y se ponen de acuerdo para perpetrar estos crímenes donde hay hostigamiento, amenazas, abuso de poder, abuso de conciencia y abuso sexual reiterado que se mantiene por muchos años. Hay toda una maquinaria desde el punto de vista de la Iglesia y de la Congregación para mantener todo esto totalmente escondido y a la víctima silenciada.

https://time.graphics/embed?v=1&id=185240

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s