Goymalaiñ: el pueblo mapuche no olvida

 Fuente imagen destacada: Radio U de Chile

Camilo Catrillanca, un joven mapuche de 24 años, fue asesinado en la Araucanía por Carabineros, murió por un disparo en la cabeza y por la espalda. No es la primera vez que un hecho así impacta a la comunidad mapuche. Casos emblemáticos como el de Matías Catrileo, Alex Lemun y Jaime Mendoza han quedado guardados en la memoria de la comunidad por la injusticia y la persecución. Hoy, exigen justicia, gritando con fuerza “Goymalaiñ”, que significa no olvidamos en mapudungun.

Por Camila Lobos y Constanza Núñez

Es miércoles 14 de noviembre y el país se encuentra conmocionado. Camilo Catrillanca de 24 años fue asesinado por el “comando jungla” dentro de su comunidad, Temucuicui en la región de La Araucanía, durante un operativo policial por un “crimen común”, según palabras del ministro del Interior, Andrés Chadwick. Los hechos, según el relato de Carabineros, se iniciaron el miércoles a las 16 horas, cuando cuatro profesoras y dos menores de edad fueron intimidados por tres delincuentes con armas de fuego para robar los vehículos. Al darse estos a la fuga, comenzó una persecución. Al entrar en la comunidad de Temucuicui los efectivos policiales, acusan, se toparon con calles cortadas por barricadas y se vieron enfrentados a disparos que venían de distintos sectores, produciéndose un intercambio de disparos entre fuerzas policiales y personas desconocidas. La institución policial señala que cerca del lugar se encontraba un tractor que iba con dos personas a bordo, uno de ellos Camilo Catrillanca que recibió un disparo en la cabeza que le produjo la muerte. Esta, es la versión entregada por los mismos carabineros que efectuaron los disparos, sin embargo, la familia del fallecido, la comunidad Mapuche y gran parte de la ciudadanía duda de esta versión, ya que, en otros casos emblemáticos como el de Matías Catrileo, Alex Lemun y Jaime Mendoza se demostró a través de la justicia que hubo intentos de montajes y de encubrir la verdad.

Tomás Vial, profesor de Derecho de la Universidad Diego Portales y miembro del centro de Derechos Humanos de la misma universidad, señala que “este tipo de hechos y la actitud del gobierno ante el conflicto se produce básicamente por la falta de conocimientos y reconocimiento de la cultura indígena y sus derechos”.

GLOSARIO MAPUDUNGUN

 

Catrileo, sólo quiero vivir para ser libre

El Fundo Santa Margarita, del agricultor Jorge Luchsinger se encontraba custodiado por Carabineros desde el año 2001 dentro del marco de la ley antiterrorista. El 3 de enero del 2008,  Matías Catrileo junto a otros comuneros ingresaron al lugar mientras participaban en la recuperación de tierras en el fundo que rodea la comunidad Llupeco de Vilcún de la Novena Región. Ese día, Matías Catrileo fue abatido por el cabo segundo Walter Ramírez Inostroza que le perforó el el pulmón con una subametralladora Uzi, terminando con la vida del joven comunero.

El joven poeta de clase media, hijo de Mónica Quezada Merino y Matías Catrileo -ambos separados- vivió un tiempo en la comuna de La Florida, escuchaba punk y era un alumno promedio. En la capital había sido alumno del liceo emblemático José Victorino Lastarria, en donde siempre estuvo interesado en las letras y la historia,  A los 18 dejó el colegio para estudiar mapudungún y filosofía, se fue a Arica a hacer el servicio militar y luego de realizar una introspección con su futuro se quiso ir a vivir a Temuco a estudiar agronomía en la Universidad de la Frontera. Allí pretendía vivir de agrónomo e instalarse en un fundo, en la ciudad tuve acercamientos a la Coordinadora Arauco Malleco(CAM), el grupo más radical del conflicto mapuche, la cual su ideología se basa en que no existe confianza ni acuerdos con el gobierno y empresarios.

Interesado con la causa mapuche, viajaba frecuentemente a Angol para visitar a dirigentes presos de la Coordinadora. Además de participar de manifestaciones y marchas.

Luego de su muerte, sus familiares difundieron una recopilación de 20 poemas escritos por Matías durante su corta vida.

Catrileo, se convirtió en un símbolo para el conflicto mapuche y desencadenó las mayores manifestaciones a nivel nacional por la causa en el último tiempo. Marichiweu! Se escuchaba decir en su funeral, lo que significa “diez veces venceremos”.

El día que murió, Catrileo llevaba un año viviendo en la comunidad Yeupeco, que pelea por recuperar tierras al interior del fundo Santa Margarita. Lo que él no sabía que el día que entró a Santa Margarita dos carabineros les dispararon, terminando con la vida de Matías.

El incidente provocó que se armara una ola de actos violentos a nivel nacional, quema de terrenos, cortes de calle, bombazos en su memoria.

Y así murió

En esta historia

ese puñado de sueños

que un tiempo atrás:

iluminaba nuestros ojos de niños

y aunque te quiero y me quieres

ya nada es igual.

Mendoza, Marichiweu

Es 12 de agosto del 2009 y dos comuneros mapuches escapan de carabineros luego de participar en la ocupación del fundo San Sebastián de Angol, territorio reivindicado por las comunidades mapuche del sector como un “territorio ancestral”. En su escape, uno de ellos logró atravesar un canal para lograr perder a los carabineros que los perseguían, sin embargo, al otro lado, logró visualizar una terrible escena. Los uniformados habían logrado capturar al otro sujeto, quien cayó de un disparo, para luego ser pateado en el suelo. Jaime Mendoza Collio, era ese sujeto. No logró llegar a su destino, su comunidad Requén Pillán, en Ercilla, misma comuna en la que Camilo Catrillanca perdió la vida de una forma parecida, de un balazo y por la espalda. Dos jóvenes que murieron, al igual que muchos de sus ancestros, luchando por los derechos de su comunidad y por la recuperación de sus tierras.

Jaime Mendoza nació un 26 de abril en la comuna de Ercilla. Hijo de José Mendoza y Rosa Collío, creció dentro de la comunidad Requém Pillán llena de hermosos paisajes, ubicada a 20 kilómetros al sur de Collipulli. Este lugar, se encuentra rodeado de plantaciones de pinos y eucaliptus propiedad de empresas forestales. Al momento de su muerte, Jaime era padre de un niño de 4 años, que hoy en día lo recuerda como un reconocido weychafe – guerrero mapuche en mapudungun – de su comunidad.

Fue durante el primer gobierno de Michelle Bachelet. Jaime tenía 24 años el día en que los hechos se desencadenaron. Ese día, la comunidad a la que el joven pertenecía, hizo ingreso al Fundo San Sebastián como parte de la lucha de recuperación territorial, ya que ellos como comunidad, consideraban esos terrenos como territorios ancestrales. El encargado del terreno, Sergio González Jarpa, al percatarse de la presencia de los comuneros, solicitó ayuda policial. Ahí fue cuando el GOPE de Carabineros procedió a desalojar violentamente el lugar, lanzando perdigones, lacrimógenas y balines a quienes habían llegado al lugar. Durante el “procedimiento”, fueron muchos miembros de la comunidad los que terminaron heridos y detenidos, mientras que otros lograron escapar. Aquellos que lograron hacerlo, fueron perseguidos bajo disparos. Fue un poco antes de llegar a un canal que divide dos terrenos, que a Jaime Mendoza Collío le llegó un disparo por la espalda que le causó la muerte. El Cabo primero de Carabineros de Chile Miguel Patricio Jara Muñoz fue quién apretó el gatillo.

Días antes de su asesinato, Jaime contaba a su familia que él no solo quería luchar por la tierra, sino que quería convertirse en dirigente de la comunidad para ayudar a sacarla adelante, terminar con la situación de pobreza en la que se encontraban. Esto, lo relató el Werkén Rodrigo Curipan el día del funeral del joven weychafe.

Lemun, el fuego rebelde de nuestra madre tierra.

La noche del 5 de noviembre de 2002, cinco mapuches ingresaban al fundo Santa Elisa de la comuna de Ercilla para ocupar el terreno de la Forestal Mininco. Lacrimógenas, lluvia de balas y piedras determinaron el conflicto, luego de que un escuadrón policial de Carabineros ingresara a la zona que hace años pertenece a la empresa de maderas y semillas. El clímax de la persecución fue por el impacto de bala que recibió el menor Alex Lemun en el cráneo por parte del Mayor de Carabineros Marco Treurer, el joven mapuche cayó en coma por un traumatismo encéfalo craneano y  murió 5 días después en el Hospital de Temuco.

“Quizá el llamado de sus antepasados lo impulsaron siempre a acompañar la lucha por la tierra y la dignidad Mapuche” expresó su familia Lemun Saavedra con dolor a un año de su asesinato. Alex de 17 años comunero de Montutui Mapu, era un joven originario de la Araucanía, quien por la defensa de retomar territorios terminó muerto, reavivando la pena y rabia en la comunidad que hoy busca justicia, en el caso se determinó que existió delito pero sin castigo, el ex uniformado había sido acusado por violencia innecesaria con resultado de muerte y nunca se cumplió condena hasta 16 años después.

En octubre del año pasado, se reabrió el caso Lemun por el Juzgado de Garantía de Angol  para formalizar al ex carabinero responsable por el homicidio, quedó en prisión preventiva por 4 meses, que es lo que dura la investigación. Familiares aún exigen pena de cárcel.

Cinco meses después, el Estado Chileno bajo presión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos se declaró culpable de la muerte del joven mapuche junto al compromiso de apoyar integralmente a familiares y tomar medidas para la protección y abuso de poder por parte de Carabineros hacia la comunidad mapuche. Medida que quedó ausente tras lo ocurrido con Catrillanca.

Créditos música: Illapu

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