Encubrimientos religiosos en Chile: La herida que está lejos de sanar

En los últimos años, han salido a la luz diferentes casos sobre el silencio que guardó la iglesia católica frente a casos de abuso sexual y violación a menores. Revisaremos a fondo los casos Karadima y Maristas, que después de años de ocultación por parte de la congregación católica, salieron a la luz todos detalles.

El pasado miércoles, se conoció el último detalle de la demanda de James Hamilton, José Andrés Murillo y Juan Carlos Cruz en contra la iglesia católica por encubrimientos al sacerdote Fernando Karadima, quien cometió abusos sexuales contra los tres demandantes en la época de los ochenta en la parroquia de El Bosque.

El hecho salió a la luz en abril del 2010, cuando los medios dieron a conocer la demanda de Hamilton en contra de Karadima. Dos meses después, el cardenal Errázuriz envió los antecedentes al Vaticano, abriendo la investigación canónica.

Después de cinco meses, el Juez encargado del caso, Leonardo Valdivieso decidió cerrar el proceso de investigación contra el ex párroco de la iglesia El Bosque.

El 18 de febrero del 2011, el arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati anunció que la Congregación de la Doctrina De la Fe del Vaticano sentenció que Fernando Karadima era culpable de las denuncias de abuso sexual.

INFOGRAM KARADIMA

 

A un mes del fallo del Vaticano, la Cuarta Sala de la Corte de Apelaciones decidió reabrir la investigación.

El juicio aún está lejos de terminar ya que la última acción del Tribunal de Alzada fue citar a una conciliación para el 20 de noviembre, hecho que las víctimas rechazan solemnemente ya que sería aceptar que no hubo un encubrimiento por parte de la iglesia.

Los diferentes encubrimientos que ha tenido la iglesia católica a diferentes religiosos que han cometido abusos sexuales en contra a menores de edad han salido a la luz hoy más que nunca.

“Trataron a mi mamá de encubridora de mi abuso”

Cabe recordar lo que pasó hace más de un año, con los colegios Maristas, cuando el Hermano Abel Pérez de la congregación fue denunciado por violar a al menos 14 menores del Instituto Alonso de Ercilla. Hecho que no fue aislado, ya que a raíz de esto, otros hermanos fueron demandados, como Luis Cornejo y el padre Humberto Henriquez, quien fue acusado de drogar a seminaristas para abusar sexualmente de ellos.

El encubrimiento que se le hizo a estos dos últimos fue por parte de la iglesia y de la congregación, ya que solo se limitaron a mandar a Humberto a un retiro espiritual a Rinconada de Los Andes.

Jaime Concha es uno de los sobrevivientes egresados del Instituto Alonso de Ercilla, confiesa que le surgió una necesidad imperiosa de decir su verdad, pero que sabía que al hacerlo iba a dañar a su familia y amigos.

En cuanto a la labor de iglesia y de la congregación, Jaime asegura que no hubo ni un gesto de misericordia ni perdón, especialmente hacia su madre, quien fue la que más sufrió con la revelación del abuso de su hijo, ya que desde el colegio la trataron como cómplice del delito.

“La reacción de la iglesia -a pesar del cambio de actitud del papa- y de su jerarquía sigue siendo de encubriendo y mentira”, asegura.

Jaime cuenta que la red de sobrevivientes del caso marista se ha fortalecido e incluso se han creado nuevos proyectos.

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