Overoles blancos: un escáner a la violencia

Durante los últimos meses, la presencia de la banda de los overoles blancos, ha alertado a las autoridades, quienes se han manifestado de manera rápida legislando para erradicar la violencia de los colegios de la zona centro de la capital. Pero, ¿quiénes son? ¿En qué se inspiran? ¿A qué responden y qué es lo que buscan?

Por: María Fernanda Cartes

Atacaron sin parar a un miembro de Carabineros e, incluso, rociaron con parafina a docentes del Instituto Nacional, los overoles blancos han causado controversia ante la violenta forma de manifestar su descontento con la educación en nuestro país. Vestidos con trajes antiquímicos, y una decena de bombas molotovs, salen a las calles y se enfrentan a las Fuerzas Especiales, quienes hasta el momento registran más de doscientos estudiantes secundarios detenidos.

Hace treinta y siete años, un 30 de marzo, John Hinckley, ciudadano nortemericano intentó asesinar al recién electo presidente, Ronald Reagan. Tras una exhaustiva revisión de la película del director, Martin Scorsese, Taxi Driver, Hinckley intentó cometer el delito de su vida, siendo una de las primeras ejemplos en donde el cine traspasó la realidad e influenció a los más grandes detractores de la ley.  

Los overoles hoy se toman las calles, siendo una de las tantas referencias al cine, en series como Breaking Bad y La casa de papel, en donde sus protagonistas se visten con el denominado traje para cometer delitos, ya sea la creación de drogas o un asalto a un banco. Ernesto Garrat, periodista, escritor, editor y crítico de cine de la Revista Wikén, explica que “siempre va a ver ejemplos de la cultura popular que van a darle ideas a distintos delincuentes, y sobre esto, supongo que los overoles pueden tomarse como parte de la cultura popular porque son exactos diseños de dos series como super fuertes, tales son el caso de Breaking Bad que, recordemos Walter White vestía overol para hacer drogas y en el caso de La casa de papel lo mismo. Son delincuentes que visten de overol para hacer lo mismo”.

DURANTE EL ÚLTIMO AÑO SE HA PRESENCIADO UN AUMENTO DEL USO DE ESTA VESTIMENTA PARA COMETER DELITOS, ESPECÍFICAMENTE EN ESTUDIANTES DE EDUCACIÓN SECUNDARIA.-2

Ojo por ojo

Durante años hemos visto cómo la violencia es considerada una característica inherente de nuestra historia, adoptándose incluso, entre los centennials, como forma de lucha, de dejar una huella, tanto simbólica, como testimonial, sin medir consecuencias. Siempre contra toda autoridad, sin límites. Llegando incluso a poner en juego la vida de quienes intenten detenerlos, como lo fue en el caso de aquellos profesores del Instituto Nacional, quienes acusan a la agrupación de haber sido rociados con parafina, para posteriormente, ser quemados vivos.

José Mauricio Contreras, psicólogo educacional y académico del Departamento de Formación Pedagógica de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, explica que “lo que está pasando en la mente de un adolescente en ese acto es un propósito. Esa es la energía por la que van. No es una intención, simplemente es una acción que ocurre, si alguien los interrumpe en el camino, ellos reaccionan, pero reaccionan en su condición de adolescente. De hecho, la neurociencia habla de que, justamente, la adolescencia tiene un tema de desarrollo de impulsividad, super evidente, y esa impulsividad está en proceso de desarrollo. Es característico, van a sacar cualquier obstáculo del camino”.

Además, agregó que: “desde niños, en los propios colegios, han visto que hay un patrón de conducta que era que la violencia era ejercida desde el lugar de poder. Era una desventaja abismante. Sólo de mirar la forma en que las fuerzas especiales actúan con los estudiantes. Entonces puede que tengamos adolescentes de quince años que se desarrollaron mirando ese patrón y participe a partir de la historia visual de ese tipo de conductas. Entonces, en esa convicción de niño-adolescente, él decide que esa es la imagen a desafiar”.

La violencia como participación

Los agrupaciones anarquistas en nuestro país han ido en aumento, y se han hecho presentes en diversas instancias, incluso discutiendo de manera directa con demandas populares, como lo fue en el caso de la marcha por la legalización del aborto y el ataque mediante puñaladas a algunas manifestantes. La preocupación se centra esta vez en la edad de quienes los conforman, involucrando a estudiantes.

Pablo Valderrama, director Ejecutivo de Idea País, fundación dedicada a fomentar la participación pública en los jóvenes., señaló que “la violencia no es un medio legítimo para actuar en política y, fue parte de las discusiones que se dieron en el siglo XX, con esta gran ideología del liberalismo, que de alguna manera, para gusto de algunos y desagrado de otros, termina triunfando por así decirlo, se impone el respeto por los derechos humanos y la tolerancia. Entonces yo veo con mucha preocupación que el mundo joven, y en específico los overoles blancos, entienden que la violencia es la única manera de actuar en política o que incluso es legítima. Es preocupante”.

El gobierno, no ajeno al acontecer nacional, ha tomado diversas medidas, levantando un proyecto de ley que busca sancionar a aquellos menores que se vean involucrados en estos actos delictivos, el cual se encuentra en discusión por el gran atentado que podría provocar contra la educación pública en nuestro país.

 

 

 

 

 

 

 

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