La abstención sería la verdadera triunfadora de estas elecciones

Según la última encuesta CEP, la abstención estaría altamente concentrada en los estratos socio económicos bajos y entre los jóvenes de 18 y 24 años.  

Desde el retorno a la democracia, la participación electoral se ha reducido a la mitad. Para las elecciones presidenciales y parlamentarias de este domingo, se espera que la abstención supere el 50%. Según la última encuesta CEP, entre 8 millones 500 mil y 7 millones 555 mil de las personas habilitadas para votar este domingo no lo harán.

La participación electoral en Chile ha declinado progresivamente. Un estudio del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA) arrojó que Chile es el país con mayor abstención electoral del mundo. Luego del altísimo nivel de participación registrado en el plebiscito de 1988, que puso fin al régimen autoritario del general Pinochet, los chilenos y chilenas fueron perdiendo interés en los procesos electorales. En las elecciones presidenciales de 1989 votó el 84,2% de la población en edad de votar. 23 años después, para las elecciones presidenciales de 2013, solo votó cerca del el 42%. Es decir, desde 1989 a 2013, la participación electoral en Chile se ha reducido a la mitad.

Lo más alarmante de esta abstención es la realidad que refleja: ni los jóvenes ni los pobres están interesados en votar. Según los resultados de la encuesta, la abstención tendría un marcado sesgo de clase, ya que la mayor tasa se da en los estratos socioeconómicos bajos, alcanzando un 62% en los segmentos D y E.

Según las proyecciones, en el estrato socioeconómico alto un 73% de las personas ejercerían su derecho a voto este domingo, mientras que en el medio lo hará un 42% y en el bajo menos de un 33%.

Otra variable relevante es la edad. De acuerdo a la CEP, el 83% de los jóvenes entre 18 y 24 años se abstendría de votar. En un ejemplo concreto, si se juntan las variables de edad y nivel socioeconómico, los jóvenes del sector oriente tendrían hasta cinco veces más probabilidades de votar que los del sector sur, como La Pintana o San Ramón.

La culpa del voto voluntario

En las elecciones municipales de 2012 debutó el voto voluntario por primera vez en la historia de Chile. Contra el pronóstico de sus promotores, la abstención, cercana al 60%, se transformó en la protagonista. Más de 13 millones de personas tenían derecho a ejercer su voto, pero solo 5 millones 428 mil de personas lo hicieron, marcando el nivel más alto de abstención desde el regreso a la democracia.

La investigación del Centro de Estudios Públicos (CEP) “Cambios en la participación electoral tras la inscripción automática y el voto voluntario”, de Loreto Cox y Ricardo González, arrojó que hubo 1.321.401 nuevos votantes en las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2013, pero que su vez 2.624.724 personas que estaban inscritas antes de la reforma no acudieron a las urnas. Esto significa una abstención de una de cada tres personas que estaban inscritas en el sistema anterior y no votaron en 2013.

Sobre el cambio al voto voluntario y su responsabilidad en la abstención, el Coordinador del Programa de Opinión Pública del CEP, Ricardo González, cree que la culpa la tuvo la implementación de la reforma. “Esta se hizo con poca información. Los resultados fueron muy distintos a los esperados tanto por los expertos como por los promotores ya que realmente fue una sorpresa la fuerte caída en la participación electoral”, afirma.

Sin embargo, el estudio “Diagnóstico sobre la participación electoral en Chile”, desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), arrojó que si bien la tendencia a la baja participación se agudizó con el voto voluntario, es una problemática que se arrastraba desde antes. Según Marcela Ríos, investigadora responsable del estudio, “hay un deterioro en la legitimidad y un problema en la representatividad, en la medida de que si no votan todos por igual, son solo algunos los que eligen a los representantes y no todos”.

Los motivos de la abstención

A través del estudio “La Otra Mitad: Estudio sobre los chilenos que no votan” de la Escuela de Ciencia Política de la U. Diego Portales, el Núcleo Milenio Desafíos a la Representación y Consultora Subjetiva llegó a resultados que permiten identificar el perfil del no votante.

Las justificaciones son varias. Los jóvenes, principalmente, no votan por un “desinterés estructural con los debates públicos”. Otros muestran un desencantamiento con la forma en que se ha desenvuelto el proceso democrático, el que los ha hecho sentir ajenos y poco relevantes.

Pero los motivos “emocionales” son los que más se repiten. Para los no votantes, las elecciones están fuertemente asociadas a las mentiras, el engaño, la pérdida de tiempo y más.

El coordinador de esta investigación, el cientista político y académico de la U. Diego Portales, Claudio Fuentes, considera que es de extrema urgencia “reencantar” a la población con la idea de participar de las elecciones. “La clave está en los políticos, en mejorar la retroalimentación de la comunicación ciudadano/candidato. Se requieren establecer mecanismo de información de toma de decisiones no solo durante la época de elecciones, sino que en todo momento”afirma

Según Marcela Ríos, una “solución” rápida a la abstención es conversar con el grupo familiar o cercano sobre la situación. “Hemos descubierto  que lo que más sirve para convencer a la gente de involucrarse en las elecciones es que alguien de confianza los guíe, ya sea amigos o familia, más que los candidatos o el gobierno”, asegura.

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