Las propuestas de José Antonio Kast en desmedro de las mujeres y las minorías

José Antonio Kast ha declarado sin temor que su candidatura presidencial está por la defensa de los valores cristianos. No duda en culpar a Piñera por la aprobación del aborto en tres causales, ni en decir que su primera acción como presidente sería derogar esta ley. Ya cuenta con el apoyo de uno de los sectores más conservadores: la iglesia evangélica, y mientras organización pro derechos de mujeres y LGBT+ lo acusan de misógino y homofóbico, sus ideas y las polémicas que lo rodean lo han llevado a alcanzar, en menos de dos meses, un 5% de intención de voto.

Miércoles 12 de julio. En medio de las manifestaciones originadas por la presencia del “Bus de la Libertad” en Valparaíso, diversos parlamentarios se sumaron a los grupos que expresaban sus posturas tanto a favor como en contra. Por un lado se encontraban las personas que apoyaban el mensaje del bus, contrario a le ley de identidad de género. Por el otro, estaban las diversas asociaciones de derechos LGBT+, que acusaban la actividad de transfóbica e intolerante.

Entre los partidarios del “Bus de la Libertad”, estaba el candidato presidencial independiente, José Antonio Kast, quien salió del Congreso para encontrarse con los manifestantes, en particular con la concejala transgénero Zuliana Araya. Kast recibió insultos y escupitajos de los detractores del vehículo. El presidente nacional del Partido Humanista, Octavio González, increpó al candidato frente a las cámaras de televisión que se agrupaban en el lugar, acusándolo de provocar e incitar al odio.

“Y en eso aparece un grupo de intolerantes, que impiden ese diálogo, y ahí yo iba a conversar con la gente del grupo de la libertad, con la misma tranquilidad, con el mismo respeto. Pero hay un grupo muy ideologizado y muy intolerante, dirigido por Rolando Jiménez, que impide que yo pueda conversar con el mundo trans y que converse con el mundo de la libertad”, denunció el candidato a La Moneda frente a las cámaras, mientras los manifestantes gritaban consignas en contra del bus.

José Antonio Kast ha logrado adeptos a punta de polémicas. Para algunos es el representante de la extrema derecha, para otros, el único candidato honesto que dice lo que realmente cree.

“Según la encuesta Cadem yo voy en un cohete, porque pasé de cero a cinco (puntos) en un mes, y estoy contento porque estoy instalando temas”, aseguró en mediados de octubre a radio Biobío, refiriéndose a su explosiva irrupción en la encuesta de julio, donde pasó de no marcar nada a un 4%, en una semana marcada por su respaldo al polémico Bus de la Libertad.

José Antonio Kast tiene confianza en sí mismo, en sus adherentes y en su candidatura. No le sorprende su rápido avance en las encuestas ni teme asegurar que es una real competencia para el contendor de su mismo sector, Sebastián Piñera. “Las personas tienen claro que, cuando uno mantiene una línea, con la misma vehemencia que defendió el derecho a la vida, defenderá sus otros derechos, como el laboral, la educación o la salud”, asegura.

El candidato tiene un historial que deja en claro su lucha para frenar la legislación en torno a los derechos reproductivos de la mujer. En 2009, mientras militaba en la UDI, fue uno de los más férreos opositores a la entrega de la píldora del día después en los consultorios. Este año sumó tantos detractores como seguidores mientras se convertía en una de las voces que más se opuso  a la despenalización del aborto en tres causales.

Kast ha dicho que de ser electo presidente, su primer proyecto será derogar la ley de aborto. “Lo que vamos a hacer es trabajar firmes, con coherencia y consecuencia, para derogar una mala ley, que atenta contra la vida del que está por nacer”, agregó el candidato de ultraderecha en un video publicado en su cuenta de Twitter, luego de que el Tribunal Constitucional diera luz verde para la promulgación de la iniciativa.

Por su oposición a la pastilla del día después, la despenalización del aborto y su rechazo a la ley de identidad de género, José Antonio Kast ha ganado gran aprobación de uno de los grupos de presión conservadores más importantes del país: el sector evangélico. En septiembre, el partido evangélico en formación, Unidos por la Fe, lo proclamó como su candidato presidencial.

“Nosotros no apoyamos candidatos ni personas. Nosotros apoyamos ideas y valores. José Antonio Kast es un candidato que encarna todos los valores en los que creemos: la protección de la familia, la vida y la libertad. La priorización de estos valores coincide plenamente con las aspiraciones del pueblo evangélico, el que dará su voto a los candidatos que prometan respetarlas”, explica Danny Molina, representante del partido evangélico “Unidos por la Fe”

Pero mientras los sectores más conservadores y de derecha se van acercando al candidato, las organizaciones pro derechos de mujeres y de minorías sexuales se preocupan ante el alza al apoyo de este candidato, al que acusan de homofóbico, misógino y de incitar al odio.

“Que Kast pretenda derogar la ley de aborto deuestra el eco del estigma que pesa sobre las mujeres: que debemos ser madre a toda costa, que es nuestro único propósito en la vida. Para eliminar la violencia hacia la mujer no debemos esperar que solo se nos deje de agredir física y sexualmente, sino que hay que cambiar el discurso”, asegura Viviana Gysling, socia de Miles Chile.

Ley de género

Otro tema por el que ha hecho polémica el candidato es su férreo rechazo a la ley de identidad de género. El proyecto, impulsado por Michelle Bachelet, pretende ampliar las libertades y los derechos a las personas que sienten que su cuerpo no se condice con el género con el que se sienten representados.

Al respecto, Kast afirma que la “ideología de género es una mentira, porque asegura que los niños nacen neutros, pero eso no es verdad: los niños nacen hombre o mujer”. Entre sus principales propuestas de campaña está eliminar todos “los programas y contenidos del currículum –escolar- que constituyan propaganda o apoyo al aborto y las ideologías de género”.

Erika Montecinos, directora de la primera agrupación de lesbianas de Chile, “Rompiendo el Silencio”, cree que de todas maneras José Antonio Kast incita al odio. “Su discurso no es de respeto a las demás orientaciones ni a la diversidad de las personas. En la derecha se escudan en la libertad de expresión, pero cuando yo llamo a odiar o a limitar los derechos de otras personas, porque a mí no me gustan eso no es libertad de expresión: eso es derechamente llamar al odio y a violentar a otros grupos”, afirma.

La verdadera derecha

Kast ha sido enfático en decir que él es un candidato que dice lo que realmente piensa. Según el, lo suyo no es quedar bien, sino ser consecuente con sus ideas y valores y que sus seguidores lo respetan por eso.  Esa “honestidad” es lo que le ha dado mayor valor a su candidatura y también ha puesto en aprietos la de Sebastián Piñera.

El candidato independiente asegura que su candidatura presidencial ha obligado a Sebastián Piñera a “derechizarse”, ya que ha logrado que este último vaya asumiendo algunas líneas de acción más similares a las suyas, algo que encuentra muy bueno.  Respecto al tema del aborto, Sebastián Piñera dijo que de ser electo aplicaría modificaciones a la ley. Pero esto no es suficiente para Kast, cuya primera acción como presidente sería buscar derogarla.

Kast llega más lejos y no duda en culpar a Sebastián Piñera por la aprobación del aborto. Según él, Piñera es responsable al haber designado durante su gobierno a María Luisa Brahm como miembro del Tribunal Constitucional y quien, contra todo pronóstico, votó en contra del requerimiento que presentó Chile Vamos para evitar que la ley se promulgara.

 “Uno de los responsables de nombrar a María Luisa Brahm es Sebastián Piñera. Tiene que designar a personas con apego a los grupos que defiendan el derecho a la vida. Ella era una asesora cercana a Piñera y él debió saber elegir bien”, precisa Kast.

 Sebastián Piñera no se ha pronunciado al respecto.

Pero aunque José Antonio Kast celebre la “derechización” del discurso de Piñera y otros sectores como la iglesia evangélica observen con lupa los dichos y movimientos de ambos candidatos para ver a quién le entregan su voto, para la comunidad LGBT+ y las organizaciones de mujeres ambos candidatos son igual de peligrosos.

Niki Raveau, quien fue la primera candidata transexual a concejala por la comuna de Santiago en las últimas elecciones municipales coincide: “Tanto Piñera como Kast incitan al odio. Piñera con sus omisiones y Kast con su odio a los transgénero y a los homosexuales. Las élites de nuestro país siguen viéndose con algo de distancia colonial, cuando son completamente derrocables. Es cosa de confrontar a Kast con estudios y realidades de niñez transgénero, la que de hecho que es apenas una entre decenas de realidades para las cuales Kast dedica un discurso de odio particular, un odio fundado en mitos, temores, ignorancia y conveniencia. Por políticos como Kast quedan niños y niñas sin estudiar y mujeres trans sin trabajar y hundidas en la violencia. Políticos e ideas como estas se deben superar de una vez por todas”, afirma.

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