Taller de español para haitianos: la labor social de la Biblioteca de Santiago

En medio de todas las críticas y polémicas que ha tenido la ley de inmigración, entre ellas la interpelación del Ministro del Interior, los extranjeros han ido avanzando en temas de sus derechos gracias a programas municipales que permiten la inserción en la sociedad. Un ejemplo de esto son los múltiples talleres que realiza la Biblioteca de Santiago para ayudar a las personas que no manejan el español a cabalidad, principalmente haitianos. 

Por Diego Carrillo y Cristóbal Hernández

La Biblioteca de Santiago fue inaugurada en el año 2005 por el, en ese entonces, Presidente Ricardo Lagos, y desde su creación ha generado programas con sentido social para la comunidad que los rodea. Actualmente, cuenta con más de 40 talleres, donde hay uno que destaca por sobre el resto: “Taller de español para la comunidad haitiana”. Didley Glemaud es un haitiano proveniente del pueblo Aux Cayes y vive en Chile hace ocho meses. Gracias al taller de la biblioteca, comenta que ha podido llevar su vida normalmente, pero además ahora, y gracias a la herramientas brindadas, está postulando a un trabajo con contrato.

Hasta este momento, ha sobrevivido trabajando cómo vendedor ambulante en todo Santiago, pero principalmente a las afueras del metro San Alberto Hurtado y sus alrededores.

Son las 11 :00 de la mañana en el hall principal de la Biblioteca de Santiago, ubicada en la calle Matucana, cuándo sus puertas se abren para recibir a todo tipo de público en sus instalaciones. Al pasar los minutos, entra un joven de tes morena y, aproximadamente, 180 centímetros de estatura. Lo acompaña un gorro de lana color plomo y un polerón adidas azul marino, con el fin de combatir los fríos vientos que a esa hora se dejan percibir en Santiago.

Didley no quiso ser fotografiado

Al adentrarse en las instalaciones, nos cuenta que lo primero que hace es saludar al guardia que lo recibe. Esto se ha transformado en una especie de ritual entre ambos. En la  chaqueta del guardia, más específicamente en la zona superior izquierda de ésta, se deja leer un parche con el nombre de Sebastián bordado con letras amarillas, acompañado por unos pocos hilos que sobresalen del bordado, en clara muestra del inefable paso del tiempo.

 

  • “Hola don Seba, buenos días” vocífera Didley mientras con su mano derecha estrecha con fuerza la misma del guardia y su hombro recibe un pequeño golpe cariñoso.

 

  • “Buenos días po’ negrito ¿No deberías estar trabajando?” replicó Don Sebastián.

Tras este fugaz diálogo, acompañado de excusas para evadir la última pregunta del guardia, Didley se adentra en el “Departamento de Novedades”, en ese lugar se concentran libros, historietas, recetas de cocina y computadores para los usuarios de la biblioteca; también, hay sillones para que las personas puedan descansar y realizar sus lecturas o, si prefieren, sólo sentarse a observar el ambiente que ahí se desarrolla.

Después de una corta caminata al interior de “novedades”, “Did”, cómo le dicen sus amigos, se dirige hacia el computador 3, que previamente había solicitado en el mesón, con la intención de terminar su Currículum Vitae. José Ramos, quién se desempeña cómo bibliotecario en dicho departamento, nos cuenta que ”es increíble lo rápido que aprenden algunos inmigrantes acá, ese joven (apuntando a Didley) antes no hablaba una sola palabra en español, ahora saluda a todo el mundo”.

***

El español de Didley

El taller de español para haitianos se creó hace tres años por la corporación de la Biblioteca de Santiago. Este proyecto comenzó con el fin de que los extranjeros pudiesen aprender los conceptos básicos de la lengua hispana, sin embargo con el pasar de los años el curso comenzó a adoptar temáticas relacionadas a la inclusión de inmigrantes en la sociedad chilena.

Angélica Barros es la encargada de realizar este taller, ella es profesora de Lenguaje y estudió idiomas, donde se especializó en el Francés, hecho que le permite relacionarse sin problemas con los haitianos, comenta ella. El curso por ahora solo se imparte en el segundo semestre de cada año y, en este caso, partió el 19 de agosto. Serán 14 sesiones de una hora, donde se trabajará vocabulario y gramática enfocado a la inserción dentro de la sociedad Chilena.

“Lo que nosotros buscamos con este taller, es que los inmigrantes puedan aprender los conceptos básicos para poder relacionarse e incluirse en una sociedad que no habla su mismo idioma natal. acá le entregamos las herramientas para que puedan conseguir mejores oportunidades de vida, les enseñamos lo que son el nombre de las cosas hasta los derechos laborales que deben pedir por ley” explica Barros.

Didley ha asistido desde la primera sesión a los talleres y participa de forma constante en las clases. Angélica comenta que su avance ha sido muy notorio, ya que desde el principio se mostró como alguien deseoso de aprender y participativo en las sesiones. “Comenzó un poco tímido, pero cuando empezó a comprender las primeras palabras cambió totalmente su disposición a aprender” agregó.

La vida en Aux Cayes

Didley Glemaud nació el 4 de junio de 1991 en la ciudad de Aux Cayes. Es el cuarto de cinco hermanos y comenta que en Haití no tenía una gran calidad de vida. “Did” comenzó a trabajar de muy pequeño, asistía al colegio por las mañanas y en la tarde ayudaba a su padre con el negocio de comida rápida que tenía en la esquina de su casa. Allí aprendió la importancia del trabajo y entendió que en algún momento de su vida debía buscar un mejor estatus para vivir y poder ayudar a su familia.

Tras meses tratando de convencer -en vano- a sus padres de abandonar Haití para emigrar a Chile, Didley, pocos meses después de cumplir 27 años, viaja a nuestras tierras en donde es recibido por un grupo de amigos que, en ese entonces, se asentaban en la comuna de Maipú.

Glemaud viaja a nuestro país gracias a las recomendaciones de sus amigos que se encuentran acá. Sabía de las dificultades que tendría que pasar al momento de su llegada, pero sus deseos de tener un mejor futuro, y de paso darle una mano a su familia, eran tan fuertes que ninguna consecuencia le haría pensar en retractarse de su decisión.

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El rol social de la Biblioteca de Santiago ha estado presente desde la implementación de los talleres impartidos.

Andrés Muñoz, el Encargado de Comunicaciones y Gestión Cultural de la Biblioteca, comenta que desde el inicio la Biblioteca ha estado enfocada en  desarrollar una razón social bastante importante y activa. Uno de los aspectos más valorables, bajo su punto de vista, es la ubicación que posee el establecimiento. Matucana es una calle rica en cultura, rodeada de distintas nacionalidades, por lo que siempre el tema de extranjería ha estado presente.

Andrés comenta que, actualmente, los talleres impartidos por la Biblioteca de Santiago no son las únicas labores sociales que cumplen con los inmigrantes: “A principios de este año se realizó el Carnaval Multicultural de Santiago. Este fue un espacio donde las diferentes culturas que integran a nuestro país pudieron dar a conocer sus gustos y tradiciones”.

A continuación, los dejamos con un documental sobre las dificultades de no manejar el español en Chile. Este trabajo fue realizado por la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago (USACH).

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