Especial música chilena: ¿Quién mató a la Radio Uno?

Cantantes chilenos y auditores recuerdan con nostalgia la última canción que se programó en la extinta Radio Uno. No era cualquier tema. Se trataba de “Un viejo comunista” del cantautor Manuel García: “Cree que ya nada lo sorprende / que se curó de espanto, desgastó el llanto”. Se oyó el 25 de febrero de 2016 a las 23:55 horas en medio de la pena de sus trabajadores que veían cómo se cerraba un proyecto que tenía como único fin entregarle espacio a la música chilena.

Desde el inicio de sus transmisiones en 2008, la Radio Uno se consagró como la mano amiga y la voz de los artistas que comenzaban su camino al escenario. Tan solo con ocho años de vida, el espacio dedicado totalmente a la música chilena cerró sus puertas y su sintonía cambió el rock por pasajes de la biblia en la 97.1 fm.

La muerte de la Uno, se parece a la historia de Marilyn. Los prisioneros aún no saben quién mató a la mujer. Dicen que fue un comunista / Dicen que fue un sandinista / Dicen que fue un extremista / O tal vez un alpinista / Dicen que fue tu doctor / Dicen que fue tu amigo íntimo / Dicen que fui yo, oh no / Dime quién, quién te mató. En el caso de la emisora no está claro su final, Sergio Cancino ex director de la radio Uno dice que “la radio fue un éxito de audiencia, pero no fue un éxito comercial”.

Quiero saber quién fue

La Radio Uno nació el 2008 y durante su primer semestre solo pasó música envasada. Se podía escuchar desde Violeta Parra hasta lo último de Américo. La Uno abrió un espacio a todos aquellos artistas emergentes que no tenían cabida en el resto de las radios. Posteriormente se rediseñó su parrilla y salieron al aire los programas iconos como “La picada de Uno”, “Haciendo Patria” y “Escudo Nacional”. Ya para el 2015 era un secreto a voces el destino que tendría la estación, materializándose con el arriendo de la frecuencia a la Radio Corporación, señal de corte evangélico.

A pesar de que la Uno alcanzó una alta sintonía en sus inicios, la apuesta era difícil de vender a los auspiciadores. Cancino explica que dicha industria no valoraba el contenido de la música chilena y la asociaba sólo al 18 de septiembre, la cueca y la pichanga. “A las marcas les costaba entender que la música chilena era mucho más profesionalizada, exportable y amplia”, explica. Esto complicó la situación económica del dial. El problema era conocido no solo por los encargados de la radio, sino que además por los mismos auditores. “(Ellos) se daban cuenta de que las tandas comerciales y los auspicios de los programas eran cada vez más chicos e incluso inexistentes”, recuerda el ahora director de la Radio Concierto.

Para Cancino el cierre de la radio no tuvo que ver con la aprobación de la Ley del 20%. “Se hizo todo un rediseño, con el objetivo de cautivar más auspiciadores y más clientes, que en definitiva son la razón fundamental por la cual la Radio Uno tiene el desenlace que tiene. Esto sucede incluso un año antes de que la Ley se apruebe”, comenta. Actualmente solo tiene señal digital.

La prensa fue o la radio tal vez

La única radio que se dedicaba el 100% a la música nacional cierra el año que se aprueba la Ley de la música chilena, la cual obliga a todas las emisoras a transmitir al menos un 20% de temas locales. Así, como ya no se podía llamar a La picá de UNO con Magaly Flores y comentar lo que pasaba en Chile, el 25 de febrero las redes sociales convirtieron en trending topic el adiós radial.

“Te quise como un hijo”, expresó el ex locutor Luis Hernández. “Si las frecuencias radiofónicas son públicas, ¿cómo puede un consorcio venderlas al mejor postor? Triste noticia”, publicó el guitarrista Nano Stern.

“Qué mierda de noticia. Nada en contra de la comunidad evangélica, pero perder Radio UNO es una lástima y un daño irreparable”, escribió el músico Guillermo “Cuti” Aste. Y desde la Radio Villa Francia dispararon lo que en ese momento era un secreto a voces: “lo de Radio Uno muestra cómo funciona el mercado de las radiofrecuencias aquí. El estado no se mete, salvo para allanar radios comunitarias”.

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Quiero saber por qué sucedió

Patricio Cuevas, ex conductor de la Rock and Pop también apunta sus dardos al mercado de las radios, “por ejemplo el Lucho Hernández con la Picá del Uno. Era un programa súper escuchado, y al final costó mucho venderlo. Si no tienes auspiciadores, que sacas con tenerlo ahí, eso cuesta plata y no me lo están financiando”. La radio que cerró por falta de sintonía pertenecía a Iberoamericana Radio Chile, dueña de 11 radios en el país, con 200 frecuencias pertenecientes al grupo español PRISA.

Se corrió el rumor de que el cierre de la radio tuvo que ver con la aprobación de la Ley del 20% de música chilena. Pero Magaly Flores, en la entrevista dada al podcast “Aún hay patria” dice que desde el consorcio se les explicó: “que era por la ley del 20%, que no se justificaba un proyecto que sólo se abocara a difundir música chilena ya que había aprobado esta nueva idea que obligaba a las otras emisoras a cumplir con este porcentaje, por tanto ya no iba a ser atractivo la idea de Radio Uno”.

La crueldad del sistema radial no es propio de la era digital. Florcita Motuda sostiene que, “en el pasado, los que mandaban eran los grandes sellos mundiales. Donde había un cierto chantaje económico. Creo que podrían haber pasado plata por debajo para que transmitieran las canciones y discos que ellos pedían. A mí me parecía muy curioso que esa música estuviera en casi todas las radios”.

Dime si fue el presidente, dime si fue un agente

La iniciativa de obligar a las radios a emitir un 20% de música chilena en ciertas condiciones es una pelea que ha dado la Sociedad Chilena del Derecho de autor (SCD). Es un organismo privado y básicamente es como el banco financiero de los músicos, al igual que las bancas económicas, no sirve para todos, tienes que estar inscrito y pagar. Los músicos que tienen más difusión tienen la obligación de remunerar a la SCD para que recopile sus derechos de autor en distintos momentos como matrimonios, fiestas y conciertos. “Estos organismos están en los todos los países. El más caro de todo Sudamérica es la SCD de Chile”, sostiene @PatoCuevas.

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Dime, dime, dime quién fue

El cambio al 20% no tenía por qué afectar el aporte que hacía a la cultura, pero la emisora iba cayendo. En cuanto a los números, los niveles de audiencia también habían mostrado una baja sostenida. Según la encuesta Ipsos, en el 2015 la Uno obtuvo un 3,2% de alcance en el tablero general del primer cuatrimestre, situándose luego en un 2,4% entre agosto y noviembre del mismo año. Desde agosto a febrero se ubicó en el puesto 16 del listado global.

Florcita Motuda, cantautor chileno reconocido por participar en la franja electoral del “No” en 1988, como varios artistas locales participó como entrevistado y formó parte de la parrilla musical de la Uno. Por lo mismo, siente que la estación cometió un error. “No sé si hubo otras motivaciones económicas que uno no conoce. Pero desde la perspectiva sencilla, cometió un error”.

Cancino en cambio, prefiere rescatar el legado del dial. “Valorar que la Radio Uno nunca tuvo una campaña de marketing, excepto el 2008, que fue una campaña de calle. El proyecto que fue puro corazón, llego donde llego, básicamente por el boca en boca y es un mérito enorme”, dijo.

Así se cumple la paradoja de la Uno. La emisora que convocó dos conciertos en el Movistar Arena, que llegó a tener diez mil radioescuchas diarios y que repentinamente comenzó a desaparecer.

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