[Especial Música Chilena] Casi famosos: las historias inéditas de los roadies del rock chileno

La música tiene grandes héroes, muchos de ellos invisibles. Este es el relato de los roadies, los desapercibidos trabajadores de las bandas quienes hacen todo tipo de trabajos, forman fuertes lazos con los músicos, y guardan las mejores historias del rock and roll en sus memorias.

La vida de un roadie suele pasar inadvertida detrás de los artistas. Mal Evans es un caso emblemático en la historia de la música mundial. Siendo fanático de los Beatles desde la primera vez que los vio en el Cavern Club, dejó su trabajo en el Servicio Postal, para ser el Road Manager del grupo. Así, Evans asumió el rol de chofer y técnico, dedicándose a instalar los instrumentos en las giras de la banda de Liverpool. Se volvió un íntimo amigo de los Fab Four, los acompañó en todas sus etapas hasta su separación, y colaboró en diferentes canciones con variados instrumentos. Fue asesinado por error en un tiroteo de Los Ángeles por un policía en 1976, y ningún Beatle asistió a su funeral. Mal Evans fue el precursor de una profesión que sigue hasta nuestros días. Un oficio más bien, que no viene acompañado con la gloria y fama que tienen los artistas, pero que no deja de ser importante. En Chile, estas personas existen, y cada uno tiene una historia que contar.

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Ángelo Carmona es un Mal Evans moderno. Fanático de la música y el rock, fue el roadie de Los Bunkers por ocho años antes de su receso indefinido. Con una breve estancia en México con los penquistas, ha viajado por todo los país, y ha estado presente en los eventos musicales más importantes de Chile, entre ellos Lollapalooza, Maquinaria, y el Festival de Viña.

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“Conejín” como le dicen sus amigos, ha tenido que tomar un largo recorrido para ser uno de los mejores en su puesto. Actualmente es el Stage Manager de Nicole. Él es quien se encarga del montaje y monitoreo de los instrumentos en el escenario, mientras la artista chilena desarrolla su show. El mismo trabajo además de productor, lo ejerce en Lotus, empresa que trae a Lollapalooza.

“Siempre se disfruta más cuando se anda de gira con un artista, se conocen lugares, buenos hoteles, una rica experiencia. Trabajar en producción es mas responsabilidad, un desafío mayor que también te genera una satisfacción de hacer algo grande”, explica el roadie.

Esa misma responsabilidad en grandes productoras, le ha significado trabajar con Shakira, Pearl Jam, Sting, Queen of the Stone Age, Red Hot Chili Peppers, Rage Against The Machine, Green Day, y muchos más.

Carmona vive una vida ideal para todos los fanáticos de la música, aunque siempre detrás de los artistas. “Yo creo que todos los que estamos en esto alguna vez nos imaginamos sobre el escenario, pero yo ya tomé el camino del obrero del espectáculo”, confiesa Conejín. Su camino, al igual que muchas otras cosas, comenzó con una historia de bar.

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El comienzo del rock and roll

En 2004 formó amistad con la banda Papanegro. Solían tocar en el bar de un amigo, el Cacho’s Pub. Conejín no aguantó las ganas y motivado por su pasión, se ofreció como técnico. Al poco tiempo viajaba por el país acarreando y cableando instrumentos con la banda. El hecho le obligó a dejar la carrera de publicidad. “Fue una buena escuela, ya que tenían instrumentos delicados y con mañas que no cualquiera sabía”, recuerda Carmona.

El mismo local frecuentaban Los Bunkers, músicos con quienes compartía hasta altas horas de la noche. “Quiero trabajar con ustedes, les decía, ellos se reían, no me creían”. La oportunidad se le presentó en 2006 cuando los oriundos de Concepción fueron invitados a Canal 13. El conjunto necesitaba a un roadie y Conejín sorprendió con su dedicación.

“Fueron 8 años de giras, grabaciones, trabajar y vivir un par de temporadas con ellos en México. Nos llevábamos súper bien, siempre cagados de la risa, fue una súper buena época con muchos recuerdos y buena experiencia adquirida”, menciona el Stage Manager.

Algo que marca el oficio de los roadies, es que muchos generan fuertes lazos de hermandad con músicos. Llegan a ser un miembro más del grupo, pero siempre, detrás de los escenarios.

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Las giras del rock

Carlos Müller fue miembro del staff de Los Bunkers, es fotógrafo, y compartió una gran cantidad de giras con Ángelo, su amigo. De su paso fotografiando a los penquistas, guarda una gran cantidad de anécdotas con los roadies que trabajaban con él.

En una gira con ellos, “había un auxiliar del bus, de ni siquiera veinte años. En la segunda fecha le tomé fotos comiéndose una mina en el público”, recuerda Müller.

Durante ese mismo show de Lota, el bajista tuvo un problema con su instrumento, y el bajo de repuesto estaba en el bus. El mismo joven quien tenía la llave, “se estaba engrupiendo a una mina en el público”. Gonzalo López (bajista) terminó tocando con una guitarra.

La banda se tomó con humor el asunto. “Al día siguiente era 14 de febrero, entonces imprimimos la foto del muchacho con la mina, y la pegamos en todo el bus. Hasta en la pantalla gigante antes del show pusieron la foto”. Desde ese día al auxiliar lo apodaron “La Chica”.

Posteriormente en la misma gira, el joven en un show de La Serena conoció a otra muchacha, se enamoró y se casó tiempo después. Carlos hoy trabaja con Nicole, Francisca Valenzuela, Los Jaivas, también en Lotus, y con la mayoría de los artistas consagrados de nuestro país.

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Ángelo Carmona tuvo sus propias vivencias, pero “soy más del anonimato, siempre más preocupado de guardar los equipos y salir luego del lugar. Muy pocas veces nos quedamos en los lugares, siempre hay grupies pero eso queda para la historia no contada del rock and roll”.

Por el contrario, Francisco Zapata, roadie de Lucybell comenta:”Hay técnicos que lo pasan mejor que los músicos”. El joven se vino de Concepción con la intención de ser roadie el año 2011. Partió con Villa Cariño, antes de llegar a la banda liderada por Claudio Valenzuela.

En su breve carrera ha vivido grandes momentos acompañando a los músicos. Además agrega que “hay hartas fans que para llegar al artista se meten con los técnicos. Pero eso es una parte,tampoco es como si fuera todo el día sexo drogas y rock and roll”, confiesa el técnico.

Sacrificios para un roadie

La vida de un roadie además de las fiestas y fanáticas, suele ser sacrificada. No cualquiera llega a trabajar para las bandas más importantes de Chile. Conejín comenta que “hay que ser ingenioso y pro activo para ser un buen técnico, el resto se va aprendiendo en el camino”. Zapata comenta que “hay que tener un poco de síndrome de obsesivo compulsivo” para ser ser exitoso en este rubro.

Sobre lo familiar, el roadie de Lucybell señala que “afecta a las relaciones de pareja. Como también a mis colegas que tienen hijos. No puedes estar el tiempo que quieres con la familia”. Francisco agrega que “soy soltero y no quiero sacrificar mi vida profesional por una relación”. Muchas de esas relaciones se ven terminadas por las vivencias que un técnico podría llegar a tener, además del poco tiempo disponible para algo estable.

Las mismas tocatas y eventos, a veces no permite un correcto descanso. El concierto termina, los famosos artistas se van y los técnicos quedan.”Es un estilo de vida sacrificado, pero tiene buenos momentos, estar con músicos es como ser joven eternamente”, sentencia Carmona.

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Mira el trabajo de Ángelo Carmona para Nicole en el Teatro Cariola: 

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