Las medidas de Alessandri que no solucionan la crisis en el Instituto Nacional

La nueva iniciativa que busca controlar las cédulas de identidad se suma a la revisión de las mochilas, la política de colegio tomado, colegio desalojado y al rompe paga. “Son decisiones cortoplacistas”, dice Rodrigo Pérez, presidente del Centro de Alumnos.

Por Michelle Araya, Nicolás Espinosa, Tamara Köhler, Josué Laval y Catalina Marconi

 

Hay que evacuar como si fuera una zona de guerra. Es súper cuático”, dice Arturo Ponce, alumno de cuarto medio del Instituto Nacional, donde hoy nuevamente se vivieron violentos incidentes en la calle San Diego, en respuesta a la nueva ordenanza municipal que exige a los alumnos del emblemático liceo mostrar su cédula de identidad a la entrada del establecimiento. “Hemos visto que las soluciones parche que ha planteado el sostenedor, no funcionaron. Y algo de que por sí era ilegal, ahora nos piden el carnet para acceder al colegio”, asegura el estudiante.

La nueva medida ha sido criticada tal como pasó con otras normas adoptadas anteriormente en el establecimiento, como la revisión de mochilas y el “rompe paga”. La iniciativa fue anunciada el pasado miércoles por el alcalde de Santiago Felipe Alessandri, con el fin de evitar que alumnos expulsados y gente externa a la comunidad ingrese a las dependencias del colegio.

Según el edil, son 14 los alumnos que han sido expulsados a través de la iniciativa de Aula Segura en la institución.

 

Desde el Centro de Alumnos

El presidente del Centro de Alumnos, Rodrigo Pérez, afirmó esta mañana que se produjo una manifestación de un grupo de personas sin identificar al interior del recinto, antes de iniciar la jornada de clases. Al respecto, el dirigente asegura que probablemente son personas externas al Instituto quienes cuasan desmanes:

http://bit.ly/2HbITb7

Por otro lado, Pérez dice que la medida impulsada, “viene de una lógica que no entiende una problemática coyuntural y sumamente importante. Primero la revisión de mochilas, segundo la instalación de cámaras, tercero la revisión del carnet. Hoy día las personas que se están yendo detenidas son estudiantes que intentan ingresar a clases y se está haciendo sumamente compleja la situación y muy poco fructífera”.

 Sobre las relaciones con el alcalde, el alumno recalca que no existe un diálogo con él: 

http://bit.ly/33F3ePq

Los tres centros de apoderados y la falta de acuerdo

El Instituto Nacional tiene tres centros de apoderados que actúan como representantes: CEPA IN, CEPA A-0 y Corporación. Cuando se trata de analizar lo que significa la nueva medida del municipio las opiniones de los representantes se contraponen. 

Judy Valdés es la presidenta del CEPA A-0, centro de padres que tiene válida participación en los consejos estudiantiles y en la toma de decisiones. “Cada medida anunciada por Alessandri hace que nuestra comunidad quede peor que antes. Él no nos ha consultado nada, ni a nosotros ni a los estudiantes”, cuenta.

“Nosotros queremos soluciones concretas y el alcalde no está cumpliendo su rol de sostenedor. Apoyamos a nuestros estudiantes con su lucha, pues ellos son participantes activos de la sociedad y no solo personas que van a un colegio a recibir materia, eso parece no comprenderlo ni la autoridad, ni los otros centros de padres”, asevera Judy Valdés.  

Elba Martínez Acevedo, presidenta del CEPA IN, es contraria a esa postura: “como representantes de los “apoderados sensatos” consideramos que el control de cédula de identidad no es la mejor medida que se podía tomar, pero si es efectiva, al menos en el control del acceso al liceo. No pensamos que eso sea ilegal, acá lo que se está haciendo es resguardar la integridad física de todas las personas que trabajan y estudian en el Instituto Nacional”. Además, Acevedo asegura que esa violencia que los estudiantes reclaman en realidad no existe y que lo ocurre es que no hay predisposición de ellos a hablar con las autoridades. 

Una vez terminadas las movilizaciones, Arturo Ponce plantea que para ellos la presencia de tres centros de apoderados genera aún más incertidumbre de la que existe y que en el petitorio presentado por el alumnado exigen que estos centros se unifiquen en uno solo. 

El boicoteo al sentido común

“Son distintas las medidas que hemos tratado de implementar en estos últimos dos años, pero nos empiezan a boicotear”, asegura el Alcalde de Santiago, Felipe Alessandri. La fiscalización de las cédulas de identidad al ingreso del Instituto Nacional se suma la revisión de las mochilas, a la política de “colegio tomado, colegio desalojado” y al “rompe paga”, que significaba demandar a los padres de los menores que causaban daños al interior del establecimiento. 

Alessandri las defiende: “Son de sentido común. Tenemos una lista de catorce alumnos que fueron expulsados y que siguen ingresando al colegio. Seguro fueron ellos los que provocaron los hechos de violencia hoy”. Sin embargo, su postura no la comparten todos dentro del municipio. “Lo decidió solo, de un momento para otro, sin hacer consultar a nadie”, reconoce la concejala, Irací Hassler.

Hassler también es la presidenta de la Comisión de Educación de la Municipalidad de Santiago y cuestiona las estrategias que ha utilizado el Alcalde para controlar los hechos violentos. “Me llama la atención que teniendo cámaras, y ahora con la fiscalización de las cédulas de identidad, tengan que seguir haciendo una estrategia, supuestamente, que es para perjudicar a toda la comunidad, tirando lacrimógenas y entrando a salas de clases. No vemos los resultados de las investigaciones”, dice.

Pese al rechazo que han causado sus medidas, Alessandri no retrocede. “Necesitamos consenso con la comunidad escolar y con los apoderados, para que no nos boicoteen. Queremos sacar a todas estas manzanas podridas”, advierte. Hassler, en cambio, no lo ve viable y apunta al edil: “Ya ha mostrado su incapacidad para mejorar la situación educativa de Santiago y ha respondido a las situaciones de violencia con control y más violencia”.

Solicitud de carnet: Un procedimiento irregular 

Alfredo Morgado es abogado, concejal de Santiago e Institutano. Indica que ha impugnado varias de las medidas de Alessandri y que al igual que a Hassler, la decisión de solicitar el carnet no le fue consultada, tampoco las medidas anteriores. Sostiene que hay una violación de derechos fundamentales, porque el control de identidad preventivo, de la forma en la que se está aplicando, es de carácter ilegal.

“Es un atropello absoluto de principios básicos, fundamentales, esenciales de un estado de derecho, igualdad ante la ley, posibilidad de ser oído, posibilidad de presentar pruebas en un debido proceso” agregó el abogado, y añadió que “no por defender derechos que son fundamentales se puede quebrantar el mismo estado de derecho, estamos todos conscientes y de acuerdo en que hay que reconstruir el alma del Instituto Nacional, pero para eso hay que trabajar en conjunto”.

Jaime Bellolio, desde la Comisión Educacional de la Cámara de Diputados, lamenta la situación vivida el día de hoy, ya que para él no es razonable que existan personas que apoyen la violencia, ni mucho menos que fuerzas especiales haga constante ingreso al Instituto. 

“Apoyo plenamente al centro de padres que ha dicho que no se puede seguir sosteniendo esta escuela” (…) “tienen que tomarse las medidas para que haya paz, para que los docentes y los apoderados, puedan tener la certeza de que al estar ahí van a poder aprender, y no sentir que van a ser la carne de cañón de un grupo de violentistas que está secuestrando la educación pública”.

 

María Sazo Soto: El retrato de una endeudada en Chile

Es domingo y María Sazo (53) se levanta a las 4.45 horas y recorre, en un troncal azul plagado de grafitis la Avenida Santa Rosa desde Puente Alto, donde nace la calle, hasta Santiago Centro.

Se dirige, escuchando la música de Sandro, a uno de los dos lugares donde ejerce como guardia de seguridad: el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM). Para ella, la semana no tiene comienzo ni fin: desde hace cinco meses trabaja todos los días en jornadas que en promedio tienen 15 horas, casi el doble de lo que permite la legislación laboral chilena. Lo hace para pagar deudas con nueve casas comerciales que le entregaron, sólo presentando su carnet de identidad y una cuenta de luz, cupos impagables con su sueldo.

María mide 1.50 metros, cojea por una artrosis que la afecta por más tiempo del que puede recordar, su educación se limita a haber terminado octavo básico, fue alcohólica y recién hace dos años se tituló de vigilante, paso que le permitió dejar atrás el oficio de auxiliar de limpieza y comenzar a ganar un salario de alrededor de $300 mil mensuales. Esa cifra le abrió las puertas del mercado financiero nacional y en pocos meses María comenzó a engrosar la lista de los 3,8 millones de chilenos que, según el “XI Informe de Deuda Morosa a Diciembre 2015 USS-Equifax”, tienen deudas impagas. Ella debe más de medio millón de pesos en cinco casas comerciales. En el resto de las tiendas, sus cuotas están al día.

Aún así, el caso de María es extremo: Según su informe de Dicom, ella tiene hoy un 98,9% de probabilidades de no pagar y como necesita de los créditos para comprar desde comida a ropa para ella, su esposo, sus tres hijas y sus nietos, realiza maratones de trabajo para las dos compañías que la tienen contratada: Defense Security en el GAM y Alfa Chile que la destina donde se requieran refuerzos:

-El día domingo tengo varios turnos. Entro a las 7 de la mañana al GAM por la empresa Defense Security, luego parto a la oficina central de Alfa que queda en Vicuña Mackenna, desde donde me derivan a hacer guardias en distintos lugares. Cuando tengo suerte, me tocan turnos en el centro, pero a veces debo ir a Cantagallo. Al terminar ese turno, vuelvo al GAM para hacer otro nocturno que dura desde la medianoche hasta las 3:30 de la tarde del lunes. Cuando los termino debo volver a Alfa para una última ronda. En total trabajo 40 horas seguidas en dos días- cuenta María sin quejarse, como si no hubiera nada anormal en su vida.

EL CAMINO DE LAS DEUDAS

En el año 2000, mucho antes de que María encontrara trabajo como guardia, su hijo mayor, de 16 años, fue asesinado en la población El Volcán.

Tras el crimen, María pasó de bebedora social a tomar alcohol sin control.

-Desde antes yo tomaba. Con la muerte de mi hijo tomé, tomé y tomé. Pero después del nacimiento de mis nietas me dije “no po’, qué estoy haciendo, voy a cambiar”, y me fui a buscar pega. Desde hace diez años que ya no me curo, mi vida es solo trabajo- dice convencida.

En su caso, no es una exageración.

 

Tras la muerte de su hijo, el nacimiento de sus nietas y la superación del alcoholismo, María progresó laboralmente hasta llegar al GAM, uno de los polos artísticos más relevantes del país y donde pululan una gran cantidad de actores que antes María solo podía ver por televisión.

-Ahí cometí el peor error de mi vida, saqué y saqué tarjetas de crédito en distintas casas comerciales- sentencia.

El inicio del caos fue un crédito de doscientos mil pesos mensuales a su Caja de Compensación -los que representan más del 75% de su sueldo- para realizar una ampliación de su vivienda que solo contaba con una habitación para sus tres hijas y dos nietas. El gasto era necesario.

Otra inversión “necesaria”, pero que no pudo manejar, fueron las tarjetas del retail. Primero fue una con un cupo de $300 mil, que le sirvió para comprar zapatillas, poleras, calzones y sostenes para sus niñas.

En todas las casas comerciales, recibió cupos superiores a los $77 mil de sueldo que -una vez descontado el monto que solicitó para agregar un cuarto a su casa- recibía.

Sin embargo, Claudio Ortíz, presidente del Comité del Retail Financiero de Chile, relata que algo así no es insólito en el sistema:

-Si bien se consideran las deudas morosas para otorgar un crédito, cuando una obligación se está pagando, es difícil que las empresas detecten riesgo. No existe un límite de deuda, ni de tarjetas que una persona pudiese tener. Esas son decisiones que toman las personas, no las empresas-, explica.

La “decisión” de María implicó, según lo que recuerda y lo que registra Dicom, pequeñas deudas en nueve casas comerciales: Líder, Hites, Fashion’s Park, Corona, ABCdin, Family Card, Tricot, además de la tarjeta Salud Mático asociada a la farmacia Salcobrand.

-Si uno presenta los papeles del trabajo para que vean cuánto estás ganando, te la dan. Yo me acercaba a pedir las tarjetas y siempre me las dieron sin problema. Me pedían mis datos personales, antigüedad de trabajo, fotocopia del carnet ambos lados, cuentas de la casa y ahí no tengo deudas porque eso es lo único que paga mi marido-, dice.

Tal cantidad de dinero plástico para un sueldo de$ 77 mil pesos, la llevaron a un pozo financiero que la obligó a buscar una nueva fuente laboral en otro organismo de vigilancia.

Alfa Chile se convirtió en su segundo empleo.

En un comienzo, el plan de María era trabajar un par de meses para solventar la gran cantidad de deudas que tanto le apremiaban, pero dos hechos truncaron su idea inicial. Rosa, su hija menor de catorce años, se embarazó y el padre de sus nietas, Wilson Fuentes -quien aportaba dinero de manera irregular a la familia-, fue asesinado a principios de abril a la salida de una fiesta por un hombre que, tras una discusión, lo arrolló dos veces seguidas con su auto. La vigilante entendió que ya no podría dejar su segundo trabajo y ahí se mantiene hasta hoy con una carga laboral de 104 horas a la semana. Duerme solo tres horas al día o una hora más si es que decide, en algún momento, desconectar sus audífono y dejar de escuchar a Sandro en la micro.

Jeanette Sánchez, Encargada de Seguridad del GAM y jefa directa de María, resume así la vida cotidiana de la guardia:

-A veces yo la veo muy triste y trato de darle ánimo. La reto porque nunca la he visto almorzar otra cosas que no sea su pan con café o té y por tantos turnos extras. Aún así, ella me dice que de otra manera no le alcanza el dinero para cubrir sus gastos. Es un ejemplo de persona, a veces le tocan guardias en el frío después de haber trabajado varios turnos. Yo rara vez la he pillado quedándose dormida, pero cuando pasa, es porque ya no puede más. A veces escucha música, creo que le gusta Sandro. Ella nunca falta al trabajo y es una de las primeras en llegar.

LA VIDA SIGUE IGUAL

Tras cinco meses realizando jornadas completas en dos empresas, María dice que ya está acostumbrada y que no se cansa.

De las vacaciones prefiere no hablar. Ya no le interesa ir a la playa como antes, aunque confiesa que no ha visto el mar hace más de veinte años. Cree que la amistad no existe y que el bolsillo es el mejor compañero y prefiere estar en el trabajo antes que en su casa, donde no habla con su esposo con quien solo comparte el techo y el pago de algunas cuentas. Tampoco comparte muchos con sus hijas.

-Solo discutimos, cuando eso sucede enciendo la radio para escuchar a mi Sandro, él me aleja, por un rato, de la realidad y me enseña que la vida continúa.

Pocas cosas la hacen sonreír: sus fotos con los famosos y hablar de Nicolás, su futuro nieto que llegará en octubre de este año a una casa donde las mujeres son mayoría.

-¿Cuándo termine de pagar todas tus deudas, volverá a utilizar tarjetas comerciales?
-Uno no puede decir no. De dónde vay a sacar plata para comprar algo al chin chin, imposible. Ahora hay que tener mucha plata para ir a comprar todas las cosas al contado y pagar de un paraguazo. Yo creo que ni siquiera la gente más rica puede hacerlo.